Me llamo Yokozawa Naomi y tengo 8 años.
Aunque mi mami ya no está a mi lado, yo sé que nunca me va a dejar, y también soy feliz porque tengo una familia que me quiere mucho y yo también los quiero mucho, mucho.
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ooc: Todo es culpa de esta imagen

Saori no murió, vive tranquilamente con su hija hasta que un día, ella enferma y necesita ser hospitalizada. Naomi siempre ha sido enfermiza y aunque eso ha sido la causa de varios sustos, ella siempre termina recuperándose.

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Nadie quiere decir adiós

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- ¿Misaki…? -aun en medio de la bruma, pudo escuchar la voz de su amado niño, pero su desesperado llamado le hizo detenerse. Las palabras se perdían para su entendimiento, pero podía escuchar el murmullo restante de estas. Quería poder dejar aquella prisión, quería poder encontrar sus manos y su boca para poder estrechar a su joven amante y besarle… quitar toda preocupación que lo invadiese …

Pero todo aquello quedo por un momento en segundo plano cuando la voz de su pequeña amiga se confundía con ahogados lamentos compuestos con su dulce voz… Algo malo pasaba y no podía comprender la causa… No recordaba nada mas que los pasos de Naomi retumbando en el suelo y después… oscuridad…

El menor de los Takahashi se hundió en desesperación en la blanca habitación en donde Naomi reposaba de su desmayo. No sabia que hacer, ni podía llorar. Su corazón se oprimía en su pecho, pero ni aunque gritara quitaría tal sensación. Quería correr frente a la puerta que le separaba de su amado escritor, pero tenia claro que no conseguiría nada haciendo aquello. Su mayor temor era que sus acciones molestaran a Usami, sobre todo si estaba siendo intervenido.

Poco antes de llegar al hospital, Naomi había vuelto a quedar inconsciente. Lo presenciado la había impactado demasiado, por lo tanto no sabían cuánto tiempo le tomaría despertar. Se habían encargado de limpiar las heridas en sus rodillas y aseguraron que eso no era algo de gravedad.

Como Naomi estaba indispuesta, Misaki se encargó de explicar o mas bien repetir las pocas palabras que la niña le dijo al llegar y encontrarse con aquella escena.

La puerta de la habitación se abrió y por ella entró Yokozawa a toda prisa, ignorando a Misaki por completo ya que su urgencia era corroborar que Naomi estaba bien. En cuanto vio que sólo estaba descansando, se giró hacia Misaki y preguntó por el estado de Usami; lo único que sabía era lo que su hija había podido decirle por teléfono.

No mucho sabia Misaki, por lo que le explico al padre de la niña solamente fue lo que había presenciado y apenas recordaba, ademas de lo que le había dicho ella. Aun estaba en shock y el leve temblor de sus manos lo evidenciaba.

- Yo… p-perdón por involucrarlos así, Yokozawa-san… Usag… Usami-san estaba bien esta mañana… Yo de verdad lo siento… -y al fin lloro. Era como si por fin comprendiese la gravedad de lo ocurrido y lo peor era que no podía entender como paso. Hundió el rostro en sus manos, y se quedo ahí, sentado en el sofá, llorado desesperadamente.

Yokozawa estaba tratando de darle palabras de aliento a Misaki cuando Naomi comenzó a despertar, probablemente por el llanto del chico.

-¿U… Usami-san? -murmuró e intentó incorporarse- ¿D-dónde está Usami-san? ¿E-está bien? ¿Qué tiene? -como aún se sentía algo mareada, faltó poco para que cayera de la cama, pero Yokozawa alcanzó a llegar hasta ella y le pidió que volviera a recostarse- Misaki-kun… ¿Usami-san…? -al verlo llorar, sus ojos también se llenaron de lágrimas.

Cuando la niña le llamo, instintivamente el joven se limpio las lagrimas y le sonrió, calmándose casi por completo. No era la primera vez que lo hacia; su preocupación constante de no perturbar a los demas le hacia reaccionar de aquel modo.

- Naomi, aun no sabemos n-nada, pero el esta en buenas manos -intento tranquilizar a la niña a la vez que se acercaba a la cama y terminaba de quitarse los rastros de llanto- Los doctores lo c-curaran, así que solo debemos esperar.

-¿P-pero por qué s-se puso así? -ella no hizo algún intento por dejar de llorar- Él e… estaba bien, e-estábamos platicando y… no-nosotros íbamos a dibujar p-pero él comenzó a toser y… ¡N-no supe q-qué hacer! Me asusté y… ¿y si eso hi-hizo q-que se pussiera peor? Yo n-no quería que… ¡L-lo siento!

Yokozawa la abrazó con cuidado y le dijo que no pensara en esas cosas. Había hecho bien en llamarlo a él y pedir ayuda. Los doctores estaban haciendo su trabajo y seguramente pronto tendrían noticias del estado de Usami.

ooc: No.6 aún me hace tener ataques de asdfghjasdgfhjxbvgfnhxsbvgfhsdfgrthsdfvgnhvgfbhsdefgswgfrhyj durante todo el capítulo ; u ; ♥

Nadie quiere decir adiós

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- ¿Misaki…? -aun en medio de la bruma, pudo escuchar la voz de su amado niño, pero su desesperado llamado le hizo detenerse. Las palabras se perdían para su entendimiento, pero podía escuchar el murmullo restante de estas. Quería poder dejar aquella prisión, quería poder encontrar sus manos y su boca para poder estrechar a su joven amante y besarle… quitar toda preocupación que lo invadiese …

Pero todo aquello quedo por un momento en segundo plano cuando la voz de su pequeña amiga se confundía con ahogados lamentos compuestos con su dulce voz… Algo malo pasaba y no podía comprender la causa… No recordaba nada mas que los pasos de Naomi retumbando en el suelo y después… oscuridad…

El menor de los Takahashi se hundió en desesperación en la blanca habitación en donde Naomi reposaba de su desmayo. No sabia que hacer, ni podía llorar. Su corazón se oprimía en su pecho, pero ni aunque gritara quitaría tal sensación. Quería correr frente a la puerta que le separaba de su amado escritor, pero tenia claro que no conseguiría nada haciendo aquello. Su mayor temor era que sus acciones molestaran a Usami, sobre todo si estaba siendo intervenido.

Poco antes de llegar al hospital, Naomi había vuelto a quedar inconsciente. Lo presenciado la había impactado demasiado, por lo tanto no sabían cuánto tiempo le tomaría despertar. Se habían encargado de limpiar las heridas en sus rodillas y aseguraron que eso no era algo de gravedad.

Como Naomi estaba indispuesta, Misaki se encargó de explicar o mas bien repetir las pocas palabras que la niña le dijo al llegar y encontrarse con aquella escena.

La puerta de la habitación se abrió y por ella entró Yokozawa a toda prisa, ignorando a Misaki por completo ya que su urgencia era corroborar que Naomi estaba bien. En cuanto vio que sólo estaba descansando, se giró hacia Misaki y preguntó por el estado de Usami; lo único que sabía era lo que su hija había podido decirle por teléfono.

No mucho sabia Misaki, por lo que le explico al padre de la niña solamente fue lo que había presenciado y apenas recordaba, ademas de lo que le había dicho ella. Aun estaba en shock y el leve temblor de sus manos lo evidenciaba.

- Yo… p-perdón por involucrarlos así, Yokozawa-san… Usag… Usami-san estaba bien esta mañana… Yo de verdad lo siento… -y al fin lloro. Era como si por fin comprendiese la gravedad de lo ocurrido y lo peor era que no podía entender como paso. Hundió el rostro en sus manos, y se quedo ahí, sentado en el sofá, llorado desesperadamente.

Yokozawa estaba tratando de darle palabras de aliento a Misaki cuando Naomi comenzó a despertar, probablemente por el llanto del chico.

-¿U… Usami-san? -murmuró e intentó incorporarse- ¿D-dónde está Usami-san? ¿E-está bien? ¿Qué tiene? -como aún se sentía algo mareada, faltó poco para que cayera de la cama, pero Yokozawa alcanzó a llegar hasta ella y le pidió que volviera a recostarse- Misaki-kun… ¿Usami-san…? -al verlo llorar, sus ojos también se llenaron de lágrimas.

Nadie quiere decir adiós

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- ¿Misaki…? -aun en medio de la bruma, pudo escuchar la voz de su amado niño, pero su desesperado llamado le hizo detenerse. Las palabras se perdían para su entendimiento, pero podía escuchar el murmullo restante de estas. Quería poder dejar aquella prisión, quería poder encontrar sus manos y su boca para poder estrechar a su joven amante y besarle… quitar toda preocupación que lo invadiese …

Pero todo aquello quedo por un momento en segundo plano cuando la voz de su pequeña amiga se confundía con ahogados lamentos compuestos con su dulce voz… Algo malo pasaba y no podía comprender la causa… No recordaba nada mas que los pasos de Naomi retumbando en el suelo y después… oscuridad…

El menor de los Takahashi se hundió en desesperación en la blanca habitación en donde Naomi reposaba de su desmayo. No sabia que hacer, ni podía llorar. Su corazón se oprimía en su pecho, pero ni aunque gritara quitaría tal sensación. Quería correr frente a la puerta que le separaba de su amado escritor, pero tenia claro que no conseguiría nada haciendo aquello. Su mayor temor era que sus acciones molestaran a Usami, sobre todo si estaba siendo intervenido.

Poco antes de llegar al hospital, Naomi había vuelto a quedar inconsciente. Lo presenciado la había impactado demasiado, por lo tanto no sabían cuánto tiempo le tomaría despertar. Se habían encargado de limpiar las heridas en sus rodillas y aseguraron que eso no era algo de gravedad.

Como Naomi estaba indispuesta, Misaki se encargó de explicar o mas bien repetir las pocas palabras que la niña le dijo al llegar y encontrarse con aquella escena.

La puerta de la habitación se abrió y por ella entró Yokozawa a toda prisa, ignorando a Misaki por completo ya que su urgencia era corroborar que Naomi estaba bien. En cuanto vio que sólo estaba descansando, se giró hacia Misaki y preguntó por el estado de Usami; lo único que sabía era lo que su hija había podido decirle por teléfono.

(Fuente: yokozawa-naomi)

Nadie quiere decir adiós

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Movió su cabeza en afirmación a duras penas- S-si… antes de… -no podía dejar de toser y el mareo, ante la falta de aire, comenzaba a invadirle- ..Bu-buscarte… -busco la manito de la niña y después de una gran bocana de aire pudo hablar- Agua… N-nao… ahhjj..

El querido nombre de la pequeña quedo a media voz en medio de una brusca convulsión. De su boca fluyo un tibio liquido rojo que escapo de entre los dedos de la mano que tapaban su boca; su garganta ardía y sus pulmones no le ayudaban en lo mas mínimo, de hecho, se sentía ahogado en su propia sangre.

Durante unos segundos, los cuales le parecieron eternos, Naomi se quedó congelada; su mirada se centró en la mano de Usami, en el líquido que la cubría. Sabía su nombre, no era la primera vez que la veía, incluso la había visto salir de su propio cuerpo en más de una ocasión, pero nunca se había sentido tan asustada.

-U… Usa… -incluso ahora ella estaba tenidno dificultades para respirar y las lágrimas ya estaban bañando su rostro- ¿Q-qué hago? ¡N-no sé q-qué…! ¡E-espere a-aquí! -lo ayudó a hincarse antes de correr hacia la cocina por el agua que él había pedido. Estaba tan nerviosa y asustada que se le cayó el primer vaso que tomó y cuando sirvió el agua en el segundo, derramó mucha.

Corrió tan rápido como pudo de regreso a donde estaba Usami- ¡E-el agua! ¡A-aquí… a-agua!

- No… n-no puedo… respirar…

Apenas distinguió el esfuerzo de la niña en traerle el agua que ya no podía beber; solo escucho el correr de pequeños pies y una angustiada voz que le acompañaba. No podía respirar, sus pulmones no cooperaban, pero el tibio agarre de una pequeña mano le mantuvo semiconsiente. Su mejilla cayo en el pequeño charco carmesí y su boca dejaba escapar frágiles sonidos acompañados de la insistente tos.

- Mi… Misaki… Na… omi…

-¡Usami-san! -el vaso se hizo añicos en cuanto llegó al sueño; el agua y los fragmentos de vidrio se esparcieron- ¡Usami-san n-no se duerma! ¡N-no cierre los ojos! -gritó las palabras que su papi le había dicho en más de una ocasión- ¡Usami-saaan! -lo sacudió, como si esperara que eso ayudara.

Corrió en búsqueda de su celular y en cuanto lo tuvo, regresó a donde estaba Usami, lastimándose las rodillas cuando se hincó a su lado- ¡Papi! ¡Papi, U… Usami-san e-está mal…! N-no sé qué tiene, p-pero tosió y hay sangre y yo n-no sé qué hacer y… ¡no quiero q-que se muera, papi! -dejó de hablar al escuchar a su papá al otro lado de la línea, quien tuvo que gritarle para que lograra escucharlo- Sí… a-ambulancia… ¡D-diles que s-se d-den prisa!

En cuanto colgó, volvió a intentar hacer reaccionar a Usami- Mi… mi papi va a llamar a u-una ambulancia. Ya… ya vienen p-para acá y lo… lo v-van a… ayudar…

En aquel estado de semiconsiencia, la voz de la niña se oía demasiado lejos. Se sentía hundir en densa agua, arrastrándose al fondo mientras sus pulmones ardían y no podía sentir nada mas que el sofocante sabor metálico de la sangre que venia de los mas profundo de su garganta para ahogarle y aumentar el punzante dolor que dominaba todo su pecho… Su cuerpo se sentía ajeno a si mismo y aunque quería aferrase a aquella desesperada y familiar voz, cuando quiso responder solo escupió mas de aquel calcinante liquido que le era tan vital. 

Se le había hecho tarde para llegar a casa, y se extraño de no escuchar a Naomi y Usagi-san jugar desde la entrada del departamento. Tal vez estaban arriba, en la habitación de los Osos, pero en cuanto vio lo que en verdad ocurría, dejo caer su mochila y corrió donde estaba la niña y el escritor.

- ¡¡Na-Naomi!! ¡¡Usagi-san!! ¿Que paso? ¿Porque hay sangre? U-Usagi-san… -tomo sus hombros y lo apoyo sobre su regazo, buscando algún signo vital- Usagi-san… ¡¡Responde, por favor!!

Continuó repitiendo su nombre con voz entrecortada y sacudiéndolo ligeramente, o tal vez el cuerpo de Usami se movía debido a los temblores que recorrían el cuerpo de Naomi.

La pequeña no se percató de la presencia de Misaki hasta que llegó a donde se encontraban- No… n-no sé… -sollozó- E-estaba bien, fue p… or colores y to-tosió y… sa…. Ha-había y su… su boca y… ¡¡¡No sé!!! ¡N-no sé q-qué hacer! ¡Yo no… s-sé…! -siguió diciendo una y otra vez que no sabía qué hacer a pesar de haber llamado a su papá; la ambulancia de seguro no tardaría en llegar, pero probablemente ahora también tendrían que atender a la niña.

Naomi no dejaba de temblar y se veía que estaba haciendo todo lo posible por seguir llevando oxígeno a sus pulmones.

- Naomi… ¡Naomi, mírame! Todo va a estar bien -estiro su mano libre hacia el rostro de la niña para tranquilizarla y tranquilizarse, mientras que con su otra mano seguía el débil pulso del mayor, presionando sus dedos en su cuello- Resiste, Usa… Akihiko, por favor… no me dejes… 

Vio el móvil de la niña cerca y lo tomo rápidamente, marcando el numero de emergencia- ¿Lla-llamaste a una ambulancia?… Necesitamos ayuda…

Lo que sentía en ese momento le era muy familiar. Ya estaba viendo todo borroso y tenía la sensación de que toda la habitación estaba girando- No… yo… n-no -logró murmurar- Mi pa… p-papi… Él f-fue…

Miró el cuerpo de Usami y no pudo evitar recordar a su mamá en el hospital, ella mirándola mientras Yokozawa la cargaba y aquel señor retiraba la sábana que la cubría. No vio el cuerpo de su abuelito cuando murió, pero sí recordaba a la perfección lo que había sentido.

A lo lejos podía escucharse lo que parecía ser un alboroto. Segundos después se darían cuenta que se trataba de la ayuda llegando; por fortuna Yokozawa había dado las indicaciones pertinentes para que llegaran a donde Usami y su hija se encontraban.

En menos de un segundo, Misaki había corrido a abrir la puerta, dejando pasar a los paramedicos, los cuales fueron directo sobre Akihiko para practicarle primeros Auxilios.

Misaki no quería mirar, el solo ver a Akihiko en aquel estado le dejaba sin aliento, por lo que tomo a la niña en sus brazos y la acuno en ellos- No mires mas Naomi, el estará bien… Y-yo lo se, yo l-lo se… -repetía incesante para no aceptar lo que pasaba a la vez que daba ánimos para ambos.

Uno, dos, tres, cuatro… los segundos se hacían eternos mientras aquel desconocido intentaba reanimar al escritor.

- Aun tiene pulso ¡Debemos llevarlo al hospital ahora! -ordeno uno de los profesionales mientras que de inmediato le suministraban oxigeno a Usami y lo amarraban a la camilla.

Las palabras de Misaki llegaron muy tarde ya que Naomi recordaría lo sucedido durante el resto de su vida.

Pudo haber sido el ver que Usami por fin estaba siendo atendido, el estar en los brazos de Misaki o el haber llegado a su límite, pero antes de que los paramédicos se llevaran al escritor, Naomi quedó inconsciente. Al ser testigo de esto por primer vez, Misaki se angustió más, pero rápidamente un paramédico cargó a la niña y la llevó hasta la ambulancia. En el trayecto al hospital comenzó a reaccionar, sin embargo las imágenes y sonidos que captaba le resultaban indescifrables. Todo era muy confuso para ella.

Nadie quiere decir adiós

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Movió su cabeza en afirmación a duras penas- S-si… antes de… -no podía dejar de toser y el mareo, ante la falta de aire, comenzaba a invadirle- ..Bu-buscarte… -busco la manito de la niña y después de una gran bocana de aire pudo hablar- Agua… N-nao… ahhjj..

El querido nombre de la pequeña quedo a media voz en medio de una brusca convulsión. De su boca fluyo un tibio liquido rojo que escapo de entre los dedos de la mano que tapaban su boca; su garganta ardía y sus pulmones no le ayudaban en lo mas mínimo, de hecho, se sentía ahogado en su propia sangre.

Durante unos segundos, los cuales le parecieron eternos, Naomi se quedó congelada; su mirada se centró en la mano de Usami, en el líquido que la cubría. Sabía su nombre, no era la primera vez que la veía, incluso la había visto salir de su propio cuerpo en más de una ocasión, pero nunca se había sentido tan asustada.

-U… Usa… -incluso ahora ella estaba tenidno dificultades para respirar y las lágrimas ya estaban bañando su rostro- ¿Q-qué hago? ¡N-no sé q-qué…! ¡E-espere a-aquí! -lo ayudó a hincarse antes de correr hacia la cocina por el agua que él había pedido. Estaba tan nerviosa y asustada que se le cayó el primer vaso que tomó y cuando sirvió el agua en el segundo, derramó mucha.

Corrió tan rápido como pudo de regreso a donde estaba Usami- ¡E-el agua! ¡A-aquí… a-agua!

- No… n-no puedo… respirar…

Apenas distinguió el esfuerzo de la niña en traerle el agua que ya no podía beber; solo escucho el correr de pequeños pies y una angustiada voz que le acompañaba. No podía respirar, sus pulmones no cooperaban, pero el tibio agarre de una pequeña mano le mantuvo semiconsiente. Su mejilla cayo en el pequeño charco carmesí y su boca dejaba escapar frágiles sonidos acompañados de la insistente tos.

- Mi… Misaki… Na… omi…

-¡Usami-san! -el vaso se hizo añicos en cuanto llegó al sueño; el agua y los fragmentos de vidrio se esparcieron- ¡Usami-san n-no se duerma! ¡N-no cierre los ojos! -gritó las palabras que su papi le había dicho en más de una ocasión- ¡Usami-saaan! -lo sacudió, como si esperara que eso ayudara.

Corrió en búsqueda de su celular y en cuanto lo tuvo, regresó a donde estaba Usami, lastimándose las rodillas cuando se hincó a su lado- ¡Papi! ¡Papi, U… Usami-san e-está mal…! N-no sé qué tiene, p-pero tosió y hay sangre y yo n-no sé qué hacer y… ¡no quiero q-que se muera, papi! -dejó de hablar al escuchar a su papá al otro lado de la línea, quien tuvo que gritarle para que lograra escucharlo- Sí… a-ambulancia… ¡D-diles que s-se d-den prisa!

En cuanto colgó, volvió a intentar hacer reaccionar a Usami- Mi… mi papi va a llamar a u-una ambulancia. Ya… ya vienen p-para acá y lo… lo v-van a… ayudar…

En aquel estado de semiconsiencia, la voz de la niña se oía demasiado lejos. Se sentía hundir en densa agua, arrastrándose al fondo mientras sus pulmones ardían y no podía sentir nada mas que el sofocante sabor metálico de la sangre que venia de los mas profundo de su garganta para ahogarle y aumentar el punzante dolor que dominaba todo su pecho… Su cuerpo se sentía ajeno a si mismo y aunque quería aferrase a aquella desesperada y familiar voz, cuando quiso responder solo escupió mas de aquel calcinante liquido que le era tan vital. 

Se le había hecho tarde para llegar a casa, y se extraño de no escuchar a Naomi y Usagi-san jugar desde la entrada del departamento. Tal vez estaban arriba, en la habitación de los Osos, pero en cuanto vio lo que en verdad ocurría, dejo caer su mochila y corrió donde estaba la niña y el escritor.

- ¡¡Na-Naomi!! ¡¡Usagi-san!! ¿Que paso? ¿Porque hay sangre? U-Usagi-san… -tomo sus hombros y lo apoyo sobre su regazo, buscando algún signo vital- Usagi-san… ¡¡Responde, por favor!!

Continuó repitiendo su nombre con voz entrecortada y sacudiéndolo ligeramente, o tal vez el cuerpo de Usami se movía debido a los temblores que recorrían el cuerpo de Naomi.

La pequeña no se percató de la presencia de Misaki hasta que llegó a donde se encontraban- No… n-no sé… -sollozó- E-estaba bien, fue p… or colores y to-tosió y… sa…. Ha-había y su… su boca y… ¡¡¡No sé!!! ¡N-no sé q-qué hacer! ¡Yo no… s-sé…! -siguió diciendo una y otra vez que no sabía qué hacer a pesar de haber llamado a su papá; la ambulancia de seguro no tardaría en llegar, pero probablemente ahora también tendrían que atender a la niña.

Naomi no dejaba de temblar y se veía que estaba haciendo todo lo posible por seguir llevando oxígeno a sus pulmones.

- Naomi… ¡Naomi, mírame! Todo va a estar bien -estiro su mano libre hacia el rostro de la niña para tranquilizarla y tranquilizarse, mientras que con su otra mano seguía el débil pulso del mayor, presionando sus dedos en su cuello- Resiste, Usa… Akihiko, por favor… no me dejes… 

Vio el móvil de la niña cerca y lo tomo rápidamente, marcando el numero de emergencia- ¿Lla-llamaste a una ambulancia?… Necesitamos ayuda…

Lo que sentía en ese momento le era muy familiar. Ya estaba viendo todo borroso y tenía la sensación de que toda la habitación estaba girando- No… yo… n-no -logró murmurar- Mi pa… p-papi… Él f-fue…

Miró el cuerpo de Usami y no pudo evitar recordar a su mamá en el hospital, ella mirándola mientras Yokozawa la cargaba y aquel señor retiraba la sábana que la cubría. No vio el cuerpo de su abuelito cuando murió, pero sí recordaba a la perfección lo que había sentido.

A lo lejos podía escucharse lo que parecía ser un alboroto. Segundos después se darían cuenta que se trataba de la ayuda llegando; por fortuna Yokozawa había dado las indicaciones pertinentes para que llegaran a donde Usami y su hija se encontraban.

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Movió su cabeza en afirmación a duras penas- S-si… antes de… -no podía dejar de toser y el mareo, ante la falta de aire, comenzaba a invadirle- ..Bu-buscarte… -busco la manito de la niña y después de una gran bocana de aire pudo hablar- Agua… N-nao… ahhjj..

El querido nombre de la pequeña quedo a media voz en medio de una brusca convulsión. De su boca fluyo un tibio liquido rojo que escapo de entre los dedos de la mano que tapaban su boca; su garganta ardía y sus pulmones no le ayudaban en lo mas mínimo, de hecho, se sentía ahogado en su propia sangre.

Durante unos segundos, los cuales le parecieron eternos, Naomi se quedó congelada; su mirada se centró en la mano de Usami, en el líquido que la cubría. Sabía su nombre, no era la primera vez que la veía, incluso la había visto salir de su propio cuerpo en más de una ocasión, pero nunca se había sentido tan asustada.

-U… Usa… -incluso ahora ella estaba tenidno dificultades para respirar y las lágrimas ya estaban bañando su rostro- ¿Q-qué hago? ¡N-no sé q-qué…! ¡E-espere a-aquí! -lo ayudó a hincarse antes de correr hacia la cocina por el agua que él había pedido. Estaba tan nerviosa y asustada que se le cayó el primer vaso que tomó y cuando sirvió el agua en el segundo, derramó mucha.

Corrió tan rápido como pudo de regreso a donde estaba Usami- ¡E-el agua! ¡A-aquí… a-agua!

- No… n-no puedo… respirar…

Apenas distinguió el esfuerzo de la niña en traerle el agua que ya no podía beber; solo escucho el correr de pequeños pies y una angustiada voz que le acompañaba. No podía respirar, sus pulmones no cooperaban, pero el tibio agarre de una pequeña mano le mantuvo semiconsiente. Su mejilla cayo en el pequeño charco carmesí y su boca dejaba escapar frágiles sonidos acompañados de la insistente tos.

- Mi… Misaki… Na… omi…

-¡Usami-san! -el vaso se hizo añicos en cuanto llegó al sueño; el agua y los fragmentos de vidrio se esparcieron- ¡Usami-san n-no se duerma! ¡N-no cierre los ojos! -gritó las palabras que su papi le había dicho en más de una ocasión- ¡Usami-saaan! -lo sacudió, como si esperara que eso ayudara.

Corrió en búsqueda de su celular y en cuanto lo tuvo, regresó a donde estaba Usami, lastimándose las rodillas cuando se hincó a su lado- ¡Papi! ¡Papi, U… Usami-san e-está mal…! N-no sé qué tiene, p-pero tosió y hay sangre y yo n-no sé qué hacer y… ¡no quiero q-que se muera, papi! -dejó de hablar al escuchar a su papá al otro lado de la línea, quien tuvo que gritarle para que lograra escucharlo- Sí… a-ambulancia… ¡D-diles que s-se d-den prisa!

En cuanto colgó, volvió a intentar hacer reaccionar a Usami- Mi… mi papi va a llamar a u-una ambulancia. Ya… ya vienen p-para acá y lo… lo v-van a… ayudar…

En aquel estado de semiconsiencia, la voz de la niña se oía demasiado lejos. Se sentía hundir en densa agua, arrastrándose al fondo mientras sus pulmones ardían y no podía sentir nada mas que el sofocante sabor metálico de la sangre que venia de los mas profundo de su garganta para ahogarle y aumentar el punzante dolor que dominaba todo su pecho… Su cuerpo se sentía ajeno a si mismo y aunque quería aferrase a aquella desesperada y familiar voz, cuando quiso responder solo escupió mas de aquel calcinante liquido que le era tan vital. 

Se le había hecho tarde para llegar a casa, y se extraño de no escuchar a Naomi y Usagi-san jugar desde la entrada del departamento. Tal vez estaban arriba, en la habitación de los Osos, pero en cuanto vio lo que en verdad ocurría, dejo caer su mochila y corrió donde estaba la niña y el escritor.

- ¡¡Na-Naomi!! ¡¡Usagi-san!! ¿Que paso? ¿Porque hay sangre? U-Usagi-san… -tomo sus hombros y lo apoyo sobre su regazo, buscando algún signo vital- Usagi-san… ¡¡Responde, por favor!!

Continuó repitiendo su nombre con voz entrecortada y sacudiéndolo ligeramente, o tal vez el cuerpo de Usami se movía debido a los temblores que recorrían el cuerpo de Naomi.

La pequeña no se percató de la presencia de Misaki hasta que llegó a donde se encontraban- No… n-no sé… -sollozó- E-estaba bien, fue p… or colores y to-tosió y… sa…. Ha-había y su… su boca y… ¡¡¡No sé!!! ¡N-no sé q-qué hacer! ¡Yo no… s-sé…! -siguió diciendo una y otra vez que no sabía qué hacer a pesar de ya haber llamado a su papá; la ambulancia de seguro no tardaría en llegar, pero probablemente ahora también tendrían que atender a la niña.

Naomi no dejaba de temblar y se veía que estaba haciendo todo lo posible por seguir llevando oxígeno a sus pulmones.

Asdfghjkl~

usami-akihiko-esp:

No puedo seguir, demasiado drama hace que me baje al azúcar y ya me siento mal D:

Buenas noches [Maya :3~]

ooc: iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Buenas noches -se va a su cama y se hace bolita-

Nadie quiere decir adiós

usami-akihiko-esp:

yokozawa-naomi:

usami-akihiko-esp:

Movió su cabeza en afirmación a duras penas- S-si… antes de… -no podía dejar de toser y el mareo, ante la falta de aire, comenzaba a invadirle- ..Bu-buscarte… -busco la manito de la niña y después de una gran bocana de aire pudo hablar- Agua… N-nao… ahhjj..

El querido nombre de la pequeña quedo a media voz en medio de una brusca convulsión. De su boca fluyo un tibio liquido rojo que escapo de entre los dedos de la mano que tapaban su boca; su garganta ardía y sus pulmones no le ayudaban en lo mas mínimo, de hecho, se sentía ahogado en su propia sangre.

Durante unos segundos, los cuales le parecieron eternos, Naomi se quedó congelada; su mirada se centró en la mano de Usami, en el líquido que la cubría. Sabía su nombre, no era la primera vez que la veía, incluso la había visto salir de su propio cuerpo en más de una ocasión, pero nunca se había sentido tan asustada.

-U… Usa… -incluso ahora ella estaba tenido dificultades para respirar y las lágrimas ya estaban bañando su rostro- ¿Q-qué hago? ¡N-no sé q-qué…! ¡E-espere a-aquí! -lo ayudó a hincarse antes de correr hacia la cocina por el agua que él había pedido. Estaba tan nerviosa y asustada que se le cayó el primer vaso que tomó y cuando sirvió el agua en el segundo, derramó mucha.

Corrió tan rápido como pudo de regreso a donde estaba Usami- ¡E-el agua! ¡A-aquí… a-agua!

- No… n-no puedo… respirar…

Apenas distinguió el esfuerzo de la niña en traerle el agua que ya no podía beber; solo escucho el correr de pequeños pies y una angustiada voz que le acompañaba. No podía respirar, sus pulmones no cooperaban, pero el tibio agarre de una pequeña mano le mantuvo semiconsiente. Su mejilla cayo en el pequeño charco carmesí y su boca dejaba escapar frágiles sonidos acompañados de la insistente tos.

- Mi… Misaki… Na… omi…

-¡Usami-san! -el vaso se hizo añicos en cuanto llegó al sueño; el agua y los fragmentos de vidrio se esparcieron- ¡Usami-san n-no se duerma! ¡N-no cierre los ojos! -gritó las palabras que su papi le había dicho en más de una ocasión- ¡Usami-saaan! -lo sacudió, como si esperara que eso ayudara.

Corrió en búsqueda de su celular y en cuanto lo tuvo, regresó a donde estaba Usami, lastimándose las rodillas cuando se hincó a su lado- ¡Papi! ¡Papi, U… Usami-san e-está mal…! N-no sé qué tiene, p-pero tosió y hay sangre y yo n-no sé qué hacer y… ¡no quiero q-que se muera, papi! -dejó de hablar al escuchar a su papá al otro lado de la línea, quien tuvo que gritarle para que lograra escucharlo- Sí… a-ambulancia… ¡D-diles que s-se d-den prisa!

En cuanto colgó, volvió a intentar hacer reaccionar a Usami- Mi… mi papi va a llamar a u-una ambulancia. Ya… ya vienen p-para acá y lo… lo v-van a… ayudar…

Nadie quiere decir adiós

usami-akihiko-esp:

Movió su cabeza en afirmación a duras penas- S-si… antes de… -no podía dejar de toser y el mareo, ante la falta de aire, comenzaba a invadirle- ..Bu-buscarte… -busco la manito de la niña y después de una gran bocana de aire pudo hablar- Agua… N-nao… ahhjj..

El querido nombre de la pequeña quedo a media voz en medio de una brusca convulsión. De su boca fluyo un tibio liquido rojo que escapo de entre los dedos de la mano que tapaban su boca; su garganta ardía y sus pulmones no le ayudaban en lo mas mínimo, de hecho, se sentía ahogado en su propia sangre.

Durante unos segundos, los cuales le parecieron eternos, Naomi se quedó congelada; su mirada se centró en la mano de Usami, en el líquido que la cubría. Sabía su nombre, no era la primera vez que la veía, incluso la había visto salir de su propio cuerpo en más de una ocasión, pero nunca se había sentido tan asustada.

-U… Usa… -incluso ahora ella estaba tenidno dificultades para respirar y las lágrimas ya estaban bañando su rostro- ¿Q-qué hago? ¡N-no sé q-qué…! ¡E-espere a-aquí! -lo ayudó a hincarse antes de correr hacia la cocina por el agua que él había pedido. Estaba tan nerviosa y asustada que se le cayó el primer vaso que tomó y cuando sirvió el agua en el segundo, derramó mucha.

Corrió tan rápido como pudo de regreso a donde estaba Usami- ¡E-el agua! ¡A-aquí… a-agua!

(Fuente: yokozawa-naomi)

ooc: asdgfhsdfhdgfthyvgfhcdasdfghjkbghvgfbn ¡Mami! ; A ; asdfghsdfgxsvgfxsvgfxsnhjmk